Demasiado complicado, demasiado caro, reservado para los ricos... ¿Y si todo lo que crees saber sobre el dinero fuera falso? Demostración con cifras, sin jerga.
Demasiado complicado, demasiado caro, reservado para los ricos... ¿Y si todo lo que crees saber sobre el dinero fuera falso? Demostración con cifras, sin jerga.
Francia tiene muchas cosas a su favor: una historia rica, una gastronomía envidiada en todo el mundo, un arte de vivir único... Pero tan pronto como se pronuncia la palabra "dinero", el ambiente cambia. Se siente casi una incomodidad, como si hablar de patrimonio o inversión fuera de mal gusto. Un antiguo presidente incluso declaró que su enemigo era "el mundo de las finanzas". Ambiente.
Este malestar tiene consecuencias muy reales: millones de franceses prefieren ignorar el tema, o peor aún, delegarlo a ciegas a un asesor sin nunca entender qué se hace con su dinero. Como resultado, creencias erróneas se han instalado de manera duradera en las mentes, y bloquean la acción mucho más de lo que protegen.
Buena noticia: las mentalidades están evolucionando. Cada vez más personas se dan cuenta de que es posible (e incluso deseable) gestionar sus propias finanzas. Es hora de deconstruir, de una vez por todas, las ideas preconcebidas que frenan este control.
Cuando se menciona la independencia financiera, la imagen que viene espontáneamente a la mente es a menudo la de alguien disfrutando de un cóctel en una playa, sin horarios ni restricciones. Un sueño difuso, casi inalcanzable, cuyo precio real es difícil de imaginar. Sin embargo, existe una forma muy concreta de calcularlo.
Este método se llama la regla del 25: hay que ahorrar 25 veces el monto de los gastos anuales para volverse financieramente independiente. Una vez constituido este capital, se consume cada año el 4 % (100 dividido por 25 da precisamente 4).
Tomemos un ejemplo concreto. Usted busca un ingreso pasivo de 4,000 EUR al mes, netos de impuestos. La fórmula es simple: ingreso mensual x 12, dividido por la tasa de retiro del 4 %. Esto da un monto bruto de 1,2 millones de euros. Teniendo en cuenta el impuesto fijo del 30 % sobre los ingresos del capital, en realidad hay que apuntar a alrededor de 1,7 millones de euros netos para alcanzar este objetivo sin agotar nunca su capital.
Esta cifra parece enorme, pero transforma un sueño difuso en un objetivo medible. Y un objetivo medible se puede planificar.
Esta creencia tiene mucha fuerza: la inversión estaría reservada para aquellos que ya tienen un gran patrimonio. De hecho, es todo lo contrario. Cuanto antes se empiece, incluso con pequeñas cantidades, más se aprovecha del mecanismo más poderoso de las finanzas: los intereses compuestos.
El principio es fácil de entender. Inviertes un capital, genera intereses, esos intereses se reinvierten y a su vez generan intereses. Por lo tanto, el capital inicial no deja de crecer, y el crecimiento se acelera con el tiempo.
Un ejemplo habla mejor que todas las explicaciones. Si inviertes 1,000 EUR hoy con un rendimiento promedio del 8% al año durante 40 años, obtienes aproximadamente 21,724 EUR: tu inversión se ha multiplicado por 21. Ahora añade 50 EUR cada mes, y el capital final asciende a 177,158 EUR, por solo 25,000 EUR aportados en total. El resto, más de 152,000 EUR, es el trabajo de tu dinero, no el tuyo.
Este mecanismo funciona para todos los tipos de inversiones, sin importar la cantidad inicial. Comenzar pequeño permite sobre todo adquirir buenos hábitos antes de invertir cantidades más importantes más adelante.
Antes de lanzarse de cabeza a las inversiones, primero hay que saber a dónde se va. Imposible apuntar a un objetivo que nunca se ha cuantificado. La primera misión concreta es calcular su propio "número de independencia", el que corresponde exactamente a su estilo de vida.
El método sigue la misma lógica que el ejemplo anterior: parte del ingreso mensual neto que desea recibir una vez independiente, multiplíquelo por 12 y luego divídalo por su tasa de retiro elegida.
Apunta a un ingreso cómodo: parte de una cantidad realista y neta de impuestosUtiliza preferiblemente una tasa de retiro del 3%, más prudente que el 4%Agrega un margen de seguridad a tu ingreso objetivo, para absorber imprevistosDivide la cantidad anual obtenida por esta tasa para conocer el capital deseado
Este número se convertirá en su estrella del pastor. Cada euro ahorrado e invertido te acerca un poco más, y el hecho de verlo escrito negro sobre blanco cambia completamente la forma en que se percibe el esfuerzo de ahorro a diario.
¿De dónde proviene exactamente esa famosa tasa del 4 %? Proviene de un estudio realizado por tres profesores de una universidad de Texas, que buscaban determinar la tasa de retiro que permite vivir únicamente de sus ahorros sin nunca verlos agotarse.
Para ello, probaron varias distribuciones entre acciones y bonos (100 % acciones, 75/25, 50/50, 25/75, 100 % bonos), basándose en el rendimiento real de los mercados financieros entre 1929 y 1995, incluida la inflación.
Los resultados son elocuentes: una cartera equilibrada al 50 % en acciones y 50 % en bonos muestra una probabilidad del 100 % de durar 25 años de gastos con una tasa de retiro del 4 %. Es precisamente esta cifra de 25 años (100 dividido por 4) la que da nombre a la regla del 25.
Pero atención, en un periodo más largo, la probabilidad disminuye. Para mantener 30 años con la misma seguridad del 100 %, es necesario reducir su tasa de retiro al 3 %. Por esta razón, los enfoques más prudentes recomiendan el 3 % en lugar del 4 %, especialmente si se busca la independencia financiera joven y debe durar varias décadas.
Nota bene: la tasa de retiro simplemente se refiere al porcentaje de su capital que se permite "vender" cada año para financiar su estilo de vida, sin comprometer la sostenibilidad del capital restante.
Otra idea recibida tenaz: el independiente financiero viviría exclusivamente de sus alquileres o de sus dividendos, sin nunca tocar su capital. En la práctica, esto es muy raro. La gran mayoría de las personas que se dicen independientes financieramente venden en realidad una parte de su capital cada año para financiar su día a día.
No es un problema en sí mismo, siempre que se haya calculado la tasa de retiro adecuada desde el principio, como se explicó justo antes. El capital está precisamente diseñado para ser consumido progresivamente, y no para permanecer intacto indefinidamente.
Esta matiz cambia muchas cosas en la forma de abordar las inversiones: no es necesario apuntar únicamente a activos de rendimiento (inmuebles de alquiler, acciones con dividendos) si el objetivo final es "sacar" de un capital global bien diversificado. Lo importante es la solidez y el crecimiento de todo el patrimonio, no únicamente los ingresos que distribuye cada mes.
Muchos franceses piensan que hay que ser un experto para gestionar correctamente su patrimonio: conocer todo el código fiscal, dominar los mercados financieros, entender cada producto de inversión... Eso es falso. Las estrategias más simples son a menudo las más efectivas.
Sin embargo, esta complejidad aparente beneficia a mucha gente. Un asesor en gestión de patrimonio remunerado por comisiones tiene todo el interés en presentarle productos sofisticados, difíciles de entender, en lugar de soluciones simples y económicas. Si el asesoramiento es gratuito, a menudo usted, el cliente, es el producto.
Estas comisiones tienen un costo real y cuantificable. Un cliente acompañado por un asesor a honorarios (sin conflicto de intereses) muestra en promedio un rendimiento anual superior del 1,7 % al de un cliente que ha pasado por un asesor comisionado. A lo largo de 40 años, con una inversión igual, la diferencia en el patrimonio final puede superar el 84 %.
Nota bene: los gastos son un veneno silencioso para su ahorro. Pagar un 2 % de gastos al año en lugar de menos del 1 % puede representar, al cabo de 30 años, una pérdida de más del 40 % sobre su capital final. No es el rendimiento de los mercados que usted controla, son los gastos que paga.
Una vez despejadas las falsas creencias, aún hay que saber a dónde ir. Tener una dirección clara y objetivos precisos permite tomar las decisiones correctas, en lugar de seguir una moda o un consejo escuchado al pasar en una conversación.
Este rumbo es personal: independencia financiera, compra de vivienda, preparación para la jubilación... todos los objetivos son válidos, siempre que realmente te correspondan. No escuches lo que los demás esperan de ti, escucha lo que realmente importa para ti.
Una vez fijado el objetivo, todo se organiza en torno a él: la distribución de tus ahorros entre necesidades, deseos e inversiones, la elección de las inversiones adecuadas, la construcción progresiva de una asignación patrimonial coherente. Sin rumbo, navegamos a la deriva. Con un rumbo, cada decisión financiera se vuelve lógica.
El mayor enemigo del inversor no es el mercado, sino él mismo. Nuestros sesgos cognitivos (miedo, precipitación, procrastinación) son un freno importante en el camino hacia la independencia financiera. La mejor manera de protegerse de esto es eliminar la decisión humana del día a día automatizando al máximo.
Concretamente, esto implica adoptar algunos hábitos simples que se pueden implementar de una vez por todas:
Programar transferencias automáticas hacia sus cuentas de ahorro e inversión cada mesEstablecer inversiones programadas en lugar de esperar "el momento adecuado"Delegar las tareas que consumen tiempo y que no aportan valor, como la contabilidadReservar una cita mensual fija para seguir su presupuesto, sin dedicarle más de una hora
Una vez que este sistema esté en marcha, ya no necesitará confiar en su motivación del momento. El dinero va al lugar correcto, en el momento adecuado, sin que tenga que pensar en ello ni ceder a la tentación de gastar todo antes de invertir.
El mejor momento para empezar a invertir fue ayer. El segundo mejor momento es hoy. Ninguna máquina del tiempo cambiará tu pasado, pero tu futuro sigue completamente por escribir.
El ejemplo de Warren Buffett es elocuente: a los 47 años, su fortuna ascendía a 67 millones de dólares. Trece años después, superaba los 3,8 mil millones. Hoy, pesa más de 140 mil millones de dólares. En otras palabras, construyó el 99 % de su riqueza después de los 47 años. Su propia explicación se resume en una frase: lo más importante para ganar dinero es el tiempo, no la inteligencia. Solo hay que ser paciente.
La independencia financiera no es, por tanto, un espejismo ni un privilegio reservado a unos pocos iniciados. Es un objetivo tangible, que se calcula, se construye paso a paso y que perdura en el tiempo, como un maratón en lugar de un sprint.
El próximo paso te pertenece: calcula tu propia cifra de independencia, fija tu rumbo y establece desde este mes una primera transferencia automática hacia tu ahorro invertido. Es este primer gesto, por modesto que sea, el que realmente pone en marcha la máquina.
Autor Audrey el 07 February 2023
Economía y Finanzas : Política
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